El soldado norteamericano Bradley Manning, de veintidós años, destinado en Irak, servicio de inteligencia militar, será juzgado -y, por tanto, condenado- por un consejo de guerra que presidirán altos mandos de su propio Ejército. Su delito, difundir información verídica pero secreta, sobre las guerras de ocupación de EE.UU. en Irak y Afganistán